Venezuela 2009 una variada diferente.
Como todos los años, Venezuela forma parte de nuestros tours entre septiembre y noviembre, ya que son meses en los que las posibilidades de realizar la captura de las tres especies de pico que hay esta zona son altamente satisfactorias.
Es un momento del año en que se pueden realizar capturas de muy buenos ejemplares de marlines blancos (para mi gusto los mas deportivos de toda la especie), marlines azules y pez vela.
En cambio no es la época ideal para capturar atunes aleta amarilla o atunes albacoras, pero la pesca por suerte siempre nos da sorpresas y este año nos dio una muy agradable.
El grupo estaba integrado por cinco pescadores Gabriel (un personaje de aquellos), Adrián, Roberto, Marcelo y Andrés.
Todos ellos sin ninguna experiencia en la pesca de estas especies de mar, que denominamos sailt water.
Por supuesto que esto no era ningún tipo de impedimento para que pudieran concretar su sueño de capturar un marlín, pez vela o atún, ya que si bien esta pesca nunca la habían realizado, todos tenían experiencia y manejo de equipos en otras modalidades y especies.

Partimos de Buenos Aires el día domingo 18 de octubre por la mañana, para llegar a la ciudad de La Guaira el mismo día alrededor de las 17 hs.
Una vez alojados, como todos los años nos reunimos en la pileta del hotel para comenzar a sonar con la pesca que desde hacía muchos años todos venían queriendo realizar.
Es increíble la ayuda climática con la que cuentan los operadores en lugares como el Caribe o Centro América, ya que este era mi viaje número 17 de pesca a destinos como Costa Rica, Panamá, Venezuela, México, USA, etc , y jamás en uno de estos tours hemos tenido que suspender una jornada de pesca por condiciones meteorológicas adversas, todo lo contrario a lo que nos pasa en nuestro país.
La jornada comenzó el día lunes por la mañana, como siempre a las 8 hs ya estaba la embarcación esperándonos en la amarra para abordar y emprender una navegación de una hora y media aproximadamente a unas 25 millas de distancia de la costa.

Ese día el mar estaba un poco mas agitado de lo que por lo general está en esta zona, con un viento del sector este (es el que predomina en La Guaira ), de unos 35 km, pero como los barcos son muy sólidos la marejada no nos afectó demasiado, a excepción de Gabriel y Andrés que sufrieron un poco el rigor del mar, aunque esto no fue impedimento para que más tarde obtuvieran su recompensa.
Luego de estar troleando por aproximadamente una hora por la zona elegida por el capitán, tuvimos el primer pique del día. Este le correspondía por turno a Gabriel, que si bien no se encontraba físicamente en su mejor momento (había estado descompuesto), tomó la caña y lo peleó como si ese malestar nunca lo hubiese tenido.
Al cabo de unos 25 minutos pudimos izar a bordo el primer marlín blanco del tour, que tendría unos 30 kg más o menos, pero al ser pescado con equipos sumamente livianos para esta especie, como son los Shimano TLD 20 y 25 libras, potenciamos tanto al pez que la lucha es mucho más de igual a igual.

Al pescar con equipos livianos hay que tener en cuenta dos cosas, la positiva es la que mencionamos anteriormente, la pelea es más pareja y se disfruta más la captura, pero las posibilidades de perder un ejemplar aumentan sustancialmente, por lo tanto el desafío es mayor.
Luego de los festejos, la tripulación nuevamente dispuso las 6 canas en los out riggers y seguimos con la modalidad de trolling.
Al rato de haber capturado nuestro primer aguja, tuvimos un segundo pique. En esta oportunidad el turno le correspondía a Andrés, que hasta ese momento era el más afectado de toda la tripulación por las condiciones del mar, pero no me pregunten cómo, tomó la caña, se sentó en la silla de pesca y luchó con otro marlín blanco por un buen rato hasta dominarlo y subirlo a la embarcación para tomar las fotos de rigor y luego devolverlo con el menor daño posible.

Para mí no era simplemente un marlín mas, si no que era otro sueño realizado por un pescador, lo que me da, como organizador de estos viajes una inmensa felicidad, y éste en particular, tenía el condimento de que Andrés estaba realizando el tour junto a su padre, y ver la cara de felicidad de Roberto cuando su hijo peleaba con este hermoso pez fue una sensación que no había experimentado antes y que me imagino permanentemente poder experimentar algún día con mi propio hijo.
Creo que independientemente de la pesca en sí que uno experimenta en estos tours, las sensaciones más emocionantes se dan en la convivencia diaria que uno comparte con los pescadores y muchas no tiene que ver con atrapar un pez.

Este primer día culminó con dos o tres piques mas perdidos, siempre de marlines blancos, especie que este ano predominó por sobre los azules y velas.
El segundo día de pesca fue un tanto diferente, ya que yo le había pedido a la tripulación de ver la posibilidad de hacer algunas pescas de especies variadas. Sobre todo me interesaba que pudiesen capturar algunos dolphin, que a mi gusto es una especie extremadamente combativa y estaba seguro que si lográbamos capturar algunos de ellos los iban a disfrutar al por mayor.
El capitán acepto el desafío y puso proa a un lugar que se encontraba a unas 18 millas de tierra en donde, por lo general, hay presencia de dolphin.
Esta especie por lo general se encuentra en cardúmenes que pueden ser de unos pocos a cientos de ellos, y si uno pasa justo por donde van navegando o están comiendo los piques son múltiples, y prueba de esto es que de repente el capitán diviso desde el fly (parte alta del barco en donde se timonea), a un pequeño cardumen y los piques no se hicieron esperar, cinco canas a la vez picaron y todos de muy buen tamaño, pero hembras.

Por lo general los machos son mucho más grandes que las hembras y siempre en los cardúmenes están en menor cantidad y en esta ocasión el más grande no quería comer, ya que el marinero le ponía una carnada cerca de la boca para que tome y éste se rehusaba a hacerlo.
Pero a esa altura a los pescadores mucho no les importaba si eran machos o hembras ya que todos estában con uno de ellos en la punta de sus canas y los cruces y el desorden eran tal que lo único que no querían era perder al pez.
Tardamos en izar al último más de una hora, ya que es imposible poder levantar a todos a la misma vez, y por otro lado las corridas son desparejas ya que los portes y potencia de cada uno son diferentes.
Para satisfacción de toda la tripulación no se perdió ninguno de los capturados, dado que es común que en piques múltiples como estos alguno se desprenda del anzuelo.
Decidimos junto al capitán dirigirnos a otra zona, lo bueno es que después de haber viajado tantos años al mismo lugar y compartir la mayoría de los tours con los mismos capitanes y marineros, la relación que me une con ellos genera que podamos ponernos de acuerdo en modalidades, especies y preferencias de los pescadores, cosa que cuando uno viaja por primera vez a un lugar cuesta bastante lograrlo.
Navegamos por unos 45 minutos y comenzamos a probar en un sector donde días antes nos comentaba el capitán le habían salido algunos azules que hasta el momento se mostraban ausentes.

La decisión de la tripulación nuevamente fue acertada, ya que a la hora nos picó el primer azul del viaje que, según el marinero, que tiene un ojo de águila creía que era un ejemplar que rondaría por encima de los 100 kg, no un monstro para esta especie, ya que en esta zona se han capturado ejemplares superiores a los 350 kg., pero sí seguramente un ejemplar que les iba a dar bastante trabajo.
El turno era de Roberto, aguerrido como pocos tipos, ya que por lo general a los azules de buen tamaño la mayoría de los pescadores lo tiene por un lapso de tiempo hasta que le pasan la caña a otro de sus compañeros y así sucesivamente por un tiempo que puede ir desde la hora hasta las tres o más horas si el pez decide nadar hacia el fondo, pero Roberto después de una hora no le pasaba la caña a nadie, y tampoco daba síntomas de cansancio.
Pero bien el dicho dice que cuando el pez no tiene que ser pescado no lo es, y después de un poco más de una hora de intensa lucha éste realizo un salto muy cerca del barco y se desprendió del anzuelo.
A efectos de toda la tripulación y tal como se vería en un torneo de esta especie, el marlin había sido capturado, ya que dos veces el marinero había logrado tomar la línea. Pero lamentablemente soltó el anzuelo y al haberse liberado por sí mismo, Roberto la consideró nula.
Ese día obtuvimos dos o tres blancos más, con lo cual para esa altura del viaje todos tenían su marlín fotografiado y pescado.
El tercer día de pesca comenzó nuevamente con un marlín blanco pero con poca actividad durante casi toda la mañana.
Ya cerca de las dos de la tarde nos encontrábamos realmente lejos de la costa para lo que estamos acostumbrados en esta zona, a unas 32 millas, cuando de repente a una milla aproximadamente de donde estábamos vemos una pajarada bastante importante tirándose de cabeza al agua, síntoma de presencia de atunes o dolphin.

Cuando llegamos a unos pocos metros de la intensa actividad una de las canas tuvo una corrida impresionante, pero en lugar de que el marinero la tomara para canear, la dejó seguir corriendo, esperando que las otras canas que se encontraban en el agua tuvieran igual suerte, hasta que de las seis, tres tuvieron piques simultáneos.
Nos encontrábamos en presencia de atunes albacoras que, si bien no son los grandes que hay en esta zona como son los aleta amarilla que superan ampliamente los 100 kg, estos eran ejemplares de unos 15 a 25 kg que con los equipos que estabamos pescando garantizaban adrenalina pura.
Este fue el primer momento del viaje en que realmente los cinco integrantes del tour, después de capturar unos 10 de estos atunes y perder otros tantos mas, pidieron por favor terminar el día de pesca, estaban todos exhaustos, demolidos diría yo, lo que me posibilito a mí poder capturar un par sin sentir culpa por no compartirlos con ellos.
Decidimos emprender el regreso alrededor de las 16:30 hs pero como era una muy buena zona de pesca, en lugar de levantar todas las canas, dejamos en el agua tres, y para culminar un excelente día tuvimos la suerte de capturar el último blanco del tour.
Digo el último ejemplar del viaje, ya que el cuarto día de pesca sucedió lo que hasta ese día jamás me había sucedido, que durante una jornada completa de casi diez horas de pesca no tuviésemos un solo pique.
Esto no hace más que confirmar que cuando el día de pesca es bueno como lo había sido el anterior, hay que aprovecharlo al máximo ya que la pesca no es una ciencia cierta y no sabemos que puede suceder de un día para el otro.
Como todos los anos los últimos tres días del viaje los dedicamos íntegramente al archipiélago de Los Roques, un paraíso poco comparable con otros destinos que haya conocido y en donde si bien la pesca es diferente en especies y modalidades, una vez que uno llega a este conjunto de islas pasa a un segundo plano.
Otra ano mas y no dejo de maravillarme por lo que ofrece este lugar para los pescadores deportivos, se puede tener días increíbles de pesca, como días muy malos, pero en el balance final Venezuela sigue siendo un destino que vale la pena visitar y cumplir con el sueno que muchos pescadores tienen de capturar un gran pez.
Mariano de la Rúa.
Shimano Pro Staff.
Rapala Pro Staff.
Capitán de la IGFA
aquareef@infovia.com.ar
www.aquafish.com.ar
Saludos a todos y buena pesca!
Marcelo. |
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